Descenso del paro: borrón y cuenta nueva
De nuevo desciende el paro en el mes de junio y, esperanzados o quizá porque es lo único que nos queda, volvemos a sentir que esta situación tendrá un final.
El desempleo desciende por dos meses consecutivos en un número de personas inferior a los empleados que sobran en el sector bancario, dos meses que corresponden al verano, tiempo de chiringuitos, terrazas y restaurantes, dos meses en los que el sector servicios necesita contratación temporal para cubrir las vacaciones, pero dos meses finalmente.
Aceptemos ver el vaso medio lleno en lugar de medio vacÃo y pensemos en las 80.000 personas que encontraron un trabajo entre mayo y junio, nos llenamos de esperanza igual que ellos por sus deudas saldadas, su hogar pagado, sus hijos alimentados y un poco de paz.
Y mientras nos llenamos de esa esperanza, España sigue estando a la cabeza de la lista de la Unión Europea en términos de desempleo y deuda pública.
Las voces expertas nos hablan de precrisis y se basan en criterios muy objetivos; no hay un tejido empresarial competitivo con capacidad de realizar una producción eficiente. Los gastos laborales suben y requiere que se intervenga en ellos.
Desempleados sin prestación, familias sin hogar y pymes cerrando… a eso es a lo que se enfrenta una sociedad a la que Europa ha advertido en numerosas ocasiones del riesgo que corre si deja el grifo del gasto abierto.
Cambios en el modelo empresarial, reforma laboral, saneamiento de las cuentas públicas, dotaciones para protección social y reformas en la ley hipotecaria,  son algunas de las necesidades urgentes que tiene el paÃs.
Pero al más puro estilo de las antiguas mafias, los bancos siguen absorbiendo recursos para mantener su poder, su cuota de especulación y su enorme tasa de falta de ética.
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