Y es cierto, esta no iba a ser una excepción, la especulación financiera ha sido la responsable de esta situación en la que se encuentra la economía española.
Especulación que avanzó más y más por el camino de la ambición hasta que vio explotar burbujas varias y que llevó a los diferentes actores de la economía a especular a su vez con lo que tenían a su alcance para salvarse de una situación que aún hoy no tiene final.
Especulación de los gobiernos con emisiones de deuda constantes y déficit público descontrolado y sin márgenes, especulación bursátil, financiera, del suelo, inmobiliaria, de la construcción… especulación alimenticia y si nos descuidamos la próxima será la crisis energética.
Por primera vez y es de suponer que por la succión propia del resto de las economías, España se anticipa a una crisis que, de no ser regulada, normada y controlada hoy, traerá graves consecuencias en el futuro.
Creación de normas de control sobre el comercio energético mundial para evitar especulaciones que lleven a la caída brutal del sector.
Cuando el petróleo estaba en los 145 dólares en los mercados los productores nunca recibían más de la mitad, la falta de control sobre donde iba a parar la diferencia ha llevado al petróleo a sus niveles más altos de especulación.
La crisis energética es una realidad muy próxima por lo que, no controlar la especulación hoy, explotará de manera virulenta causando grandes efectos colaterales que, comparados con la crisis inmobiliaria, las hipotecas suprime y los activos tóxicos, todos estos serán un juego de niños.
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