Archive for the ‘Opinìón’ Category

Estaba leyendo un libro de finanzas personales titulado “La Transformación Total de su Dinero” de Dave Ramsey, en uno de los capítulos explica que los secretos para hacerse rico en realidad no existen, lo que existen son principios universales con los que cualquier puede conseguir la riqueza y estos principios no son secretos.

¿Cuanta gente conocéis que se ha hecho rica gracias a información secreta?

secretos-riqueza

Hoy en día existen muchos “Sistemas para hacerse rico” ya sea con Forex, negocios multinivel u otros sistemas que te ofrecen hacerte rico rápidamente o en un tiempo no muy largo, el problema está en que muchos de estos sistemas no son exactamente lo que prometen, algunos son simplemente productos malos que sólo hacen ricos a sus promotores.

De estos “Sistemas para hacerse rico” hay algunos que obviamente funcionan, me gusta más verlos como “oportunidades” y no como “formas para hacerse rico” pero no podrás encontrar uno en el que se pueda hacer dinero sin estos tres elementos:

1.- Trabajo más o menos duro y constante

2.- Ingenio

3.- Algún tipo de Habilidad

No todas las personas logran trabajar de forma constante y esforzada en una meta determinada, si bien todos pueden no todos lo logran; en el caso de ingenio, a veces somos ingeniosos para algunas cosas pero no para otras y finalmente, no todos tenemos las mismas habilidades, si vamos a crear un emprendimiento siempre es mejor comenzarlo basándonos en las habilidades que ya tenemos y no en las que no tenemos o en nuestros puntos débiles.

He estado leyendo algunos libros antiguos sobre finanzas y me sorprende como los consejos y principios para acumular riqueza siguen siendo los mismos, la única diferencia es que hoy existen una gran cantidad de oportunidades y supuestas oportunidades.



 

La solicitud de el presidente de la Alianza Global de Abogados del Caso Madoff y presidente del bufete Cremades & Calvo-Sotelo, Javier Cremades, de crear una corte financiera internacional similar a la corte penal internacional es una sugerencia que los países miembros del G20 deberían tomar en cuenta.

En su alegato, Cremedes sostiene que esta medida “responde a la responsabilidad de los líderes mundiales de adoptar y liderar las medidas que deben conducir a la creación de un marco de seguridad jurídica internacional, transparencia, y confianza en el mercado”.

Veamoslo, si bien se trata de un delito cuyos afectados se hallan esparcidos por el mundo entero y las cantidades de dinero y los personajes involucrados bastan para dañar seriamente los basamentos de la confianza del sistema financiero.

Pero vayámonos más allá del caso Madoff, una de las causas de la actual crisis ha sido la carencia de una organización financiera internacional lo suficientemente fuerte para tomar el rol de regulación que los estados nacionales, ya no pueden o no quieren asumir.

Retomando las declaraciones de Cremades “las dimensiones de un fraude como el de Madoff, la extensión geográfica, la cuantía y el número de afectados convierte en una necesidad la articulación de instituciones como una Corte Financiera Internacional, con competencia para conocer de las conductas lesivas de los derechos establecidos en la Declaración y facultades homogéneas de supervisión, inspección y sanción directamente aplicables”.

¿Cuánto no habríamos evitado de existir una institucionalidad analogía en el mundo de las finanzas a la corte penal internacional?  El precedente de los Juicios de Núremberg, no disuade a cierto tipo de criminales de continuar organizando sus matanzas bajo la protección de sus estados, pero en algo ayuda la posibilidad de llevarlos ante la corte y encararlos por sus acciones.

El mundo de las altas finanzas por otro lado y pese a la vastedad de las responsabilidades que asumen de quienes depende el buen manejo del dinero de los estados y particulares, no conlleva responsabilidades similares, parafraseando a Vito Corleone, un financista puede robar a más gente con sus calculadoras que un ladrón con su pistola y todo ello sin asumir ninguna responsabilidad y hasta con un bono por “buen rendimiento”.

En los diferentes espacios, los países del G20 y el G7 ha expresado a través de sus voceros el interés por la creación de una nueva institucionalidad que permita un control razonable de los flujos financieros internacionales. Acoger la propuesta de creación de un tribunal financiero internacional seria  un buen primer paso en ese sentido.

Más información en: expansion

Imagen: freshwater2006/Flickr



 

Mientras el presidente Barack Obama, trata de conciliar los intentos de reducir el gigantesco déficit fiscal de 3,5 billones proyectado para el presupuesto estadounidense con la urgente necesidad de ampliar la cobertura de un sistema sanitario que deja fuera de sus alcances a millones de sus compatriotas, los mercados estadounidenses aun no responden debidamente ante los planes de reactivación.

La General Motors, el otrora gigante de la industria automotriz norteamericana de de la cual dependen varios centenares de miles de empleos, se encuentra ante las puertas mismas de su desaparición de acuerdo a las dudas planteadas por  la firma de contabilidad Deloitte & Touche LLP.  La empresa ha solicitado 30.000 millones de dólares de ayuda del gobierno federal de los cuales ha recibido 13.400 millones de dólares en préstamos federales.

El Citigroup, hasta hace muy poco el mayor banco del sistema financiero norteamericano, ha visto caer sus acciones en un 94,5% en menos de un año hasta la suma irrisoria de un dólar del día de ayer, los accionistas han visto licuarse sus capitales de una manera en absoluto espantosa; el gobierno norteamericano anuncio esta semana que incrementaría su participación hasta el 36% del total del patrimonio de la institución, no obstante ello no ha sido suficiente para detener las expectativas a la baja de los operadores del mercado.

Las últimas cifras de desempleo dan cuenta de la pérdida de 697.000 empleos durante el mes  febrero en el sector privado, se trata de la mayor pérdida desde 2001. Se trata de las peores cifras de desempleo en los últimos 25 años para la economía norteamericana.  

Los últimos pronósticos de la Reserva Federal Estadounidense (FED)  indican que los problemas de la economía  norteamericana  se agudizaron durante los dos primeros meses del año, el banco central considera que no habría señales de recuperación hasta el último trimestre del año.  

Según Jhon Lipsky, primer subdirector gerente del Fondo Monetario Internacional, la contracción de las mayores economías mundiales, entre ellas los Estados Unidos podría durar hasta el 2010.

Mientras tanto ante la falta de detalles sobre los planes de reactivación para instituciones como el Citigroup o AIG, los mercados reaccionan erráticamente ante las iniciativas de la administración Obama retrocediendo ante límites históricos de más de una década.

Fuente: Agencias 

Imagen: Yeahjaleh/ Flickr



 

El mes de Febrero de 2009 posiblemente se encuentre entre los peores periodos por los que ha atravesado la industria automovilística al interior de los Estados Unidos en lo va de la crisis, como es de esperarse la caída de las ventas afecta a las diferentes empresas de diversos países sin excepción.

La japonesa Toyota Motor, la automotriz más grande del mundo, anunció que sus ventas en Estados Unidos disminuyeron 37.3%, respecto a igual mes del año pasado, a 109,583 vehículos.

La también nipona Nissan  dio a conocer que sus ventas en Estados Unidos bajaron 37% en febrero, frente al mismo mes del año pasado, a 54,249 unidades. Sus ventas de autos cayeron 26% y las de camionetas, 51%.

Ford Motor, reporto una caída de sus ventas en Estados Unidos del 48.4% interanual en febrero, a 99,400 vehículos.

General Motors vio sus ventas caer 52.9% interanual en febrero a la vez  que logró una reducción de inventarios del 17% frente al mismo periodo del año pasado. Sus estimaciones señalan una caída del orden del 34% interanual durante el primer trimestre de este año.

Las  ventas de la  automotriz Chrysler de autos y camiones livianos en Estados Unidos cayeron un 41.7% en febrero, frente al mismo mes del año pasado.

La automotriz alemana Daimler AG vio reducidas las colocaciones de sus vehículos Mercedes-Benz en Estados Unidos cayeron 20.6% en febrero frente al mismo mes del año previo.

La alemana Volkswagen informó que sus ventas de autos en Estados Unidos bajaron 14.1%, a 13,660 unidades.

La sueca Volvo, filial de Ford, reportó un desplome del 53.4%, en las ventas de autos y camionetas del mes pasado en Estados Unidos.

La japonesa Suzuki Motor informó un derrumbe del 58.6% en sus ventas de autos y camionetas de febrero en Estados Unidos, a 3,495 unidades.

Los fabricantes de automóviles japoneses Honda, Nissan y Mazda, anunciaron que solicitaran una suma aun no determinada al gobierno de Tokio, en una versión nipona del S.O.S lanzado por las automotrices norteamericanas a Washington.

La automotriz Toyota, el mayor fabricante de automóviles del mundo ha solicitado ya un rescate de 2.000 millones de dólares, unos 200.000 millones de yenes.

De acuerdo a la OCDE las ayudas públicas al sector del automóvil como las acordadas en Estados Unidos, Francia, Alemania o España son “ineficaces e injustas”, según indicó el economista y jefe de la institución, Klaus Schmidt-Hebbel, durante la presentación del informe ´Crecimiento 2009´.

Alejados por un momento de la evaluación de la injustica o la injusticia de esas medidas, a nosotros nos interesara saber que motiva al consumidor promedio a contraer su demanda de automóviles, para tal fin la teoría de las expectativas racionales o rational choice será la que nos brinde mayores facilidades.

Imaginémonos en el lugar de un consumidor ”X”, colocados en el entorno de la crisis internacional, estamos ante el peligro inminente de la perdida de nuestro empleo, posiblemente, en muchos casos lo es, nuestra única fuente de ingresos. En tal sentido estaremos obviamente desmotivados de comprar un bien que posiblemente no podamos pagar si hacemos frente a una hipotética situación de desempleo y que en el mejor de los casos disminuirá nuestras posibilidades de ahorro, tan importante para hacer frente a las contingencias. Este caso es obvio y todos lo conocemos, no merece mayor explicación.

Un caso más interesante el del consumidor “Y”, este individuo (tanto hombre como mujer) puede tener los recursos necesarios para capear en buenas condiciones el temporal, pero colocado en un escenario en que en cualquier momento la fabrica del automóvil de sus sueños podría irse sin previo aviso a la quiebra y con ella los posibilidades del correcto mantenimiento de su vehículo, entonces ¿Compraría usted un automóvil que en  cualquier momento podría quedarse sin el soporte técnico requerido? Una situación así es obviamente un estimulo negativo para la compra de un auto, de producirse yo apostaría a que afecta principalmente a la industria del automóvil norteamericana, y ello a su vez arrastraría por contagio a las industria de los otros países, esta situación es algo restringida en sus alcances, pero merece destacarse porque es ilustrativa del factor confianza en el desarrollo de las crisis.

Imaginémonos a nuestro individuo “X” él/ ella, es un individuo cualquiera de cualquier lugar, un día sale como siempre navegando por la red empieza a ver una nota acerca de la crisis, luego otra , y otra más; entonces toma conciencia de que hay crisis y por ende restringe sus consumos. Esta decisión heroica en su aspecto individual, conseguirá que en su momento multiplicada por varios millones, nuestro individuo “X” se queda sin empleo, sus expectativas acerca de la crisis hicieron que diera inicio a miles de interacciones que a la larga influyeron en la pérdida del empleo del sujeto en cuestión; la razón: las ventas de la empresa en que trabajaba se redujeron en reacción a la contracción general de los mercados posibilitada por la acción de miles de sacrificados ahorradores individuales.

La próxima vez que se quiera privar de un chocolate, de comprar su revista favorita o de acudir al cine bajo la excusa de la crisis actual; piénselo detenidamente la gente debe comprar, el dinero se tiene que gastar, la función debe continuar.

Imagen: Scott Schram/Flickr



 

En una reciente entrevista publicada por el boletín electrónico del Banco Mundial en su ultima edición, Asli Demirguc-Kunt, director superior de Investigaciones, Finanzas y Sector Privado del Grupo de investigaciones sobre desarrollo, Banco Mundial, defiende las acciones de los diferentes gobiernos para inyectar dinero a la economía y aboga por el restablecimiento del crédito para restablecer la confianza del público en el sector bancario y dinamizar la marcha de los sectores productivos.

Para Demirguc-Kunt, los rescates deben ser ejecutados de tal forma que no alimenten la idea de que los Estados inevitablemente acudirán a salvar a los actores ineficientes en el sistema financiero. Para el reputado economista, esta situación estimularía al sector bancario a asumir cada vez mayores riesgos en la creencia de que serán rescatadas durante las crisis creando lo que se denomina como “riesgo moral”. Por ello enfatiza el hecho de que “resulta importante para los gobiernos poder distinguir entre los bancos muy insolventes y aquellos que son lo bastante solventes como para ser salvados”.

Consultado sobre que pueden hacer los gobiernos para promover la recuperación del sistema bancario; respondió que lo importante es controlar la subcapitalización y las insolvencias extendidas, ello con el fin de de permitir la recapitalización del sistema bancario y su recuperación.

De acuerdo a Demirguc-Kunt, es imprescindible que el sector privado asuma los costos de de la recuperación, toda vez que permitir que los costos del rescate sean asumidos por los gobiernos significan una factura que asumen los consumidores y a la vez socavan los fundamentos de moralidad y confianza del sistema capitalista.

Es importante entonces que una vez contenida la crisis, el Estado se retire de las posiciones que ha asumido en el sector bancario y estas retornen al sector privado que asumiría los costes de la crisis.

Recalco además el fallo de los organismos reguladores en prevenir la crisis y que si bien estos no pueden evitar que sucedan, al menos si deberían hacerlas menos frecuentes.

Fuente: Worldbank

Imagen: Edwardtanquen / Flickr                                            



 

Desde unos modestos inicios en el mundo de las finanzas con un capital de 5.000 dólares obtenidos gracias a sus labores como guardacostas, la carrera de Bernard Madoff, alcanzo picos siendo integrante del  NASD (National Association of Securities Dealer),  organización auto reguladora de los mercados financieros y presidente del índice tecnológico de la Bolsa de Nueva York, el Nasdaq. Con estos antecedentes, nada haría presagiar su final como autor intelectual de una de las estafas más grandes de la historia financiera contemporánea.

Fue precisamente su brillante carrera de financista internacional lo que decidió a acaudalados magnates y conocidas entidades filantrópicas a invertir en su firma Madoff Securities, un bróker dealer avalado y supervisado por impecables instituciones como la SEC y la Financial Industry Regulatory Authority (FINRA) de los Estados Unidos.

América, Asia, Europa donde quiera que haya un inversionista, Madoff, estaba ahí y quien iba a dudar de un prestigio avalado por los años. Que uno de los propulsores del trading electrónico no dejaba abierta la posibilidad de consulta electrónica a sus clientes sobre el estado de sus inversiones, no decía nada; que el secretismo de sus operaciones, no decía nada.

Es dudoso que Mr. Madoff, haya recurrido desde un principio al esquema piramidal o sistema ponzi, es más creíble que haya utilizado este sistema para cubrir sus pérdidas iníciales, acicateado por su ego; la nostalgia de haber sido, y el dolor de ya no ser uno de los grandes genios de las finanzas internacionales deben haber llevado a Madoff a disfrazar su situación y luego el éxito de estos primeros fraudes le llevaron a ser un voraz consumidor del dinero de sus clientes guiado por la obsesión de ver intacta su imagen de “rey midas” de las finanzas.

Pero si a la cabeza del “fraude del siglo le achacamos el pecado de un ego desmesurado, sus clientes tienen en su haber una codicia gigantesca, la ambición por ganancias desmedidas les ha llevado alegremente al matadero financiero de Madoff, no son nada inocentes; como tampoco son inocentes los órganos reguladores que pese a que ya estaban advertidos de la posibilidad del fraude, desisitieron de la investigación ante el nombre de Madoff. Vanidad, codicia y desidia se hallan en las raices del caso.

Si la cifra de las perdidas alcanza los 50.000 millones de dólares según los estimados más conservadoras, la pérdida de confianza en las entidades reguladoras de las naciones más desarrolladas por parte del público es lo más grave. Sin afectar en lo inmediato al hombre de la calle, el escándalo Madoff socava un principio esencial del capitalismo: la confianza, y peor aún en el instante mismo de la mayor crisis desde la gran depresión de los años 30. Si Madoff quería pasar a la historia lo ha logrado, la historia lo consagrara como el símbolo de un capitalismo sin principios.

Imagen: YehjaleaH / Flickr